Autor: María Belen Ramirez
Si bien el racismo es una de las principales causas de discriminación en el Perú, no podemos hacernos los de la vista gorda e ignorar otros dos graves casos de discriminación: a los discapacitados y a los adultos mayores.
Creo yo, que el principal problema está en la exclusión social de estos grupos de personas que no son tomadas en cuenta en muchos aspectos, desde la elaboración de la infraestructura de algún lugar hasta los planes de salud del gobierno, simplemente por no contar con sus capacidades al 100%. a pesar de que en el Perú alrededor del 45% de la población (casi la mitad) tiene alguna discapacidad física o mental, y sin importar que la población de adultos mayores esté en aumento (la pirámide poblacional se está invirtiendo), estos grupos sociales son tratados por los demás como minorías a las que simplemente es más fácil ignorar que atender.
Esta situación se viene arrastrando a nivel mundial desde hace muchos años. Por un lado, a inicios del siglo XX, la esperanza de vida era de 30 a 45 años mientras que en la actualidad es de 66. Es decir, como no se esperaba que una persona viviera tantos años, en la mentalidad antigua no se contemplaba un plan de vida para los adultos mayores. Por otro lado, la discapacidad en la antigüedad, era considerada una vergüenza ante la sociedad, así que la discriminación era pan de cada día.
Si bien en la actualidad, en Estado tiene leyes que prohiben y sancionan estos tipos de discriminación, como la Ley n° 28983 de la igualdad de oportnidades, o la Ley n° 27050 de la persona con discapacidad; en la práctica no encontramos que estas se cumplan en su totalidad. Ejemplos hay miles, pero algunos de los que mpas resaltan son por ejemplo algunas de las "modernas y minimalistas" contrucciones a las que muchas veces una persona en silla de ruedas no puede acceder, o algo tan simple como que hayan baños para discapacitados en los pisos más altos de algunos edificios, pero que etos no cuenten con un ascensor. Mientras tanto, los adultos mayores no cuentan con mejor suerte. Parece increíble que precisamente en el seguro social de salud para los jubilados las horas de espera sean prácticamente interminables y que el servicio tenga una calidad aun más baja.